El precio del agua en chile 2022

  • La tarifa incluye la producción de agua potable, el retiro de las aguas servidas a través del alcantarillado y su descontaminación en una planta de tratamiento.

Entre $1 y $2 por litro es lo que cuesta el agua potable en las áreas urbanas de Chile. Y esa cifra incluye tres servicios: la entrega del agua potable en el domicilio del cliente, el retiro de las aguas servidas y su descontaminación en una planta de tratamiento.

En términos prácticos, lavarse las manos requiere unos 12 litros de agua por minuto, es decir, un lavado de manos cuesta entre 12 y 24 pesos. Una ducha de cinco minutos consume cerca de 60 litros, o 60 pesos. Tirar la cadena del baño, dependiendo de si es un WC nuevo o antiguo, usa entre 6 y 22 litros de agua.

“En Chile tenemos servicios sanitarios de primer mundo: no sólo llevamos a los hogares de las personas agua potable que cumple con estándares de calidad igual de exigentes que los de la Organización Mundial de la Salud, sino que además tenemos coberturas de alcantarillado y tratamiento de aguas servidas comparables con los de países europeos, y además a una tarifa significativamente inferior que las de las capitales de esos países europeos”, explicó Víctor Galilea, presidente de la Asociación Nacional de Empresas de Servicios Sanitarios, Andess. “Por ejemplo en Santiago es 55% menor que la de Paris, un 67% inferior que la de Londres, o un 70% más baja que la tarifa que pagan los habitantes de Madrid”, precisó.

El consumo promedio en las ciudades chilenas es de unos 140 litros por persona al día, una cifra que también es comparable con la de países de altos ingresos, donde el suministro de agua potable es constante y seguro.

“El agua potable en las áreas urbanas cumple con todas las normas chilenas, lo que asegura que el agua que reciben las personas en sus hogares sea apta para el consumo inmediato, no requiere hervirse o filtros adicionales”, afirmó Galilea. “Ese cumplimiento es fiscalizado por la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS) y los servicios de salud”, añadió. La SISS fiscaliza además otros estándares de calidad de servicio, como continuidad (que no haya cortes) y presión del agua. En todos los casos, los niveles de cumplimiento de la industria superan el 99%.

Las tarifas, que son fijadas cada cinco años en un proceso técnico liderado por la SISS, cubren los costos operacionales, pero también garantizan las inversiones necesarias para acompañar el crecimiento de las ciudades. En los últimos años, además, han financiado la construcción de obras que buscan mitigar las consecuencias del cambio climático y asegurar la continuidad del servicio en situaciones excepcionales.

Las inversiones de la industria sanitaria alcanzaron un récord de US$ 650 millones en 2017, la cifra más alta de la última década y un 21% más que el año anterior. Para este año, Andess estima que las inversiones serán al menos de US$ 600 millones, según los planes que las empresas tienen en marcha.

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